LA FARMACIA DE PILAR ANCÍN

Pilar es una mujer cariñosa, entrañable y encantadora. Siempre sabe encontrar el consejo exacto para esa persona que, llena de dudas, se acerca hasta su botica. No traicionar esa vocación por el bienestar de sus clientes era el gran desafío de este trabajo.

Teníamos que conseguir un ambiente cálido y agradable sin perder el dinamismo. Aprovechamos la diferencia de alturas en la escayola para utilizar como luz indirecta una cenefa de vidriera. Mediante una serie de grabados al ácido hicimos un repaso a la iconografía de la ciencia farmacéutica desde el siglo VI hasta nuestros días.

Existe un espacio en la rebotica, mitad confesionario, mitad enfermería. Se precisaba de una gran intimidad,
a la vez que se debía mantener el contacto con la farmacia. Esto lo conseguimos con una vidriera de
vidrios rojos transparentes y una cortina de luz. Desde el interior se ve la farmacia, pero desde el exterior no se distinguen nada más que unas sombras.

Pilar is a charming, lovely, affectionate person. She always knows how to come up with the right advice for
anyone who comes into her chemist’s shop full of worries. So the great challenge in this work was not to
betray this vocation for the well-being of her customers. We had to achieve a warm and friendly atmosphere
while not losing the sense of dynamism. We used the difference in the height of the plaster coving so as to
make a decorated border of stained glass act as an indirect source of light. Through a series of acid
etched images we created a historical resume of the icons of the science of pharmacy from the 6th century
to the present day.

There is one area at the back of the chemist’s shop which is half confessional, half surgery. It needed a
great feeling of intimacy, while maintaining contact with the rest of the pharmacy. This was achieved by
creating a window of transparent red glass and a curtain of light. From the inside you can see the
pharmacy, but from the outside you can only make out a few vague shadows.